¿Te agotan los ambientes ruidosos o muy estimulantes? ¿Te afectan profundamente las emociones de los demás, o necesitas más tiempo a solas del que "se supone" que deberías? Puede que no te pase nada malo: simplemente procesas el mundo de una manera distinta.
Como psicóloga en Barcelona, acompaño a personas que, tras años considerando que sienten «demasiado», descubren que lo que experimentan tiene una explicación y encaja con lo que conocemos como Alta Sensibilidad.
¿Qué es la Alta Sensibilidad (PAS)?
El término fue acuñado por la psicóloga Elaine Aron para describir una característica presente en aproximadamente el 15-20 % de la población: una mayor sensibilidad y profundidad en el procesamiento de los estímulos sensoriales, emocionales y sociales.
No se trata de un trastorno, sino de una variación natural en la forma de percibir y procesar la información del entorno.
Las cuatro características principales
Aron resume el rasgo PAS en cuatro pilares, conocidos por el acrónimo DOES:
- D – Depth of processing (Profundidad de procesamiento): Se piensan las cosas en profundidad, se reflexiona antes de actuar y se conectan ideas de forma compleja.
- O – Overstimulation (Sobreestimulación): El exceso de ruido, luz o actividad social agota con más rapidez que a otras personas.
- E – Emotional responsiveness / Empathy (Empatía y respuesta emocional intensa): Se conecta fácilmente con las emociones propias y ajenas, a veces absorbiendo el malestar del entorno.
- S – Sensing the subtle (Sensibilidad a las sutilezas): Se perciben detalles, cambios de tono o matices que a otros les pasan desapercibidos.
Cómo identificar si eres una Persona Altamente Sensible
1. Revisa tu historia de "demasiado"
Si de niño o niña te decían que eras "demasiado sensible", que "exagerabas" o que "te lo tomabas todo muy a pecho", es probable que ya entonces mostraras rasgos de PAS.
2. Observa tu relación con la estimulación
¿Necesitas retirarte tras una jornada social larga? ¿Te cuesta concentrarte con ruido de fondo? Estas señales son típicas del rasgo.
3. Fíjate en tu mundo emocional
Las emociones, propias y ajenas, se viven con una intensidad mayor: el arte, la música o una conversación profunda te pueden conmover especialmente.
Convertir la sensibilidad en una fortaleza
En terapia trabajamos para que la Alta Sensibilidad deje de vivirse como una dificultad y pueda integrarse de una manera más saludable en la vida cotidiana. Esto implica aprender a reconocer y respetar los propios límites, gestionar la sobreestimulación, cuidar los espacios de descanso y comprender cómo la sensibilidad, la empatía y la profundidad en el procesamiento pueden formar parte de una manera particular de relacionarse con uno mismo, con los demás y con el entorno.
¿Te sientes identificado/a con la Alta Sensibilidad?
Si reconoces en ti muchas de estas características y te gustaría comprender mejor cómo influyen en tu bienestar, tus relaciones o tu día a día, podemos trabajarlo en terapia.
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