Hay conversaciones que ocurren en silencio, dentro de nosotros, y que sin embargo son de las más agotadoras. Esa voz que te reprocha haber cometido un error, y esa otra parte que se encoge, que pide comprensión, que necesita ser vista. La técnica de las dos sillas de la Terapia Gestalt nació precisamente para que esas dos partes dejen de luchar en las sombras y puedan, por fin, encontrarse.
¿Qué es la técnica de las dos sillas?
La técnica de las dos sillas es una herramienta de la Terapia Gestalt diseñada para trabajar las polaridades o partes que conviven en una misma persona. En consulta, se disponen dos sillas enfrentadas: en una se sienta la persona encarnando una parte de sí misma (por ejemplo, la parte crítica, exigente, controladora), y en la otra se sienta representando la parte opuesta (la parte vulnerable, pequeña, que siente que nunca es suficiente).
La persona va moviéndose físicamente de una silla a la otra, dando voz a cada una de estas partes. Y ese movimiento, que puede parecer sencillo, tiene un poder transformador enorme.
¿Para qué sirve? El dilema interno hecho visible
Todos llevamos dentro voces que se contradicen. Una que nos empuja y otra que se resiste. Una que juzga y otra que sangra. Cuando esas voces no dialogan, sino que se pelean, el resultado es parálisis, agotamiento o una sensación constante de no estar bien nunca.
Esta técnica permite:
- Dar forma y nombre a cada parte interna, haciéndola más concreta y manejable.
- Escuchar qué necesita realmente cada una, más allá del ruido del conflicto.
- Crear un diálogo interno más compasivo, donde la parte crítica deja de ser enemiga.
- Integrar ambas partes desde una posición más adulta y equilibrada.
Un ejemplo desde la consulta
Imagina a una persona que lleva años sintiéndose incapaz de descansar sin culpa. En una silla, aparece su parte exigente: "Si no produces, no vales. No puedes parar." En la otra, su parte agotada: "No puedo más. Necesito que me cuides."
El trabajo no es silenciar ninguna de las dos. Es permitir que se vean, que se comprendan, que quizás se den cuenta de que, en el fondo, las dos quieren lo mismo: que esa persona esté bien.
¿Qué ocurre en el cuerpo durante la técnica?
Uno de los aspectos más poderosos de este trabajo es que no se queda en lo intelectual. Al cambiar de silla, el cuerpo también cambia: la postura, el tono de voz, la respiración. La Terapia Gestalt trabaja con la experiencia total de la persona —mente, emoción y cuerpo— porque es ahí donde el cambio se asienta de verdad.
¿Es adecuada para ti?
Esta técnica es especialmente útil si te reconoces en alguna de estas situaciones:
- Hay una parte de ti que no entiendes y te genera malestar.
- Sientes que hay una parte de ti que quiere una cosa y otra que quiere justo lo contrario.
- Experimentas vergüenza, culpa o una sensación de no merecer.
- Estás en un proceso de cambio y te sientes estancado/a.
Como psicóloga con enfoque integrativo y herramientas de Terapia Gestalt, acompaño estos procesos con cuidado, respetando los tiempos de cada persona y creando un espacio seguro donde todas las partes son bienvenidas. Puedes venir a mi consulta en La Sagrera, Barcelona, o trabajarlo mediante terapia online.
¿Hay partes de ti que llevan demasiado tiempo en guerra?
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