Hay cosas que sabemos sin saber que las sabemos. Que en tu familia siempre has sido el que media, o el que cuida, o el invisible. Que hay vínculos que pesan más de lo que debieran, y distancias que duelen aunque nadie las haya puesto en palabras. La escultura familiar —una técnica de la terapia sistémica— pone esos roles sobre la mesa, literalmente, para que puedas verlos desde fuera.
¿Qué es la escultura familiar?
La escultura familiar, también llamada representación sistémica familiar con objetos, es una técnica propia de la terapia sistémica que consiste en usar pequeñas figuras —pueden ser piezas de ajedrez, muñecos, figuritas de arcilla o cualquier objeto que represente a las personas— para construir una imagen espacial de la familia de origen.
La persona, durante la sesión, elige qué figura representa a cada miembro de su familia, incluida ella misma. A continuación, las coloca sobre la mesa en función de cómo percibe las relaciones: quién está cerca de quién, quién está de espaldas, quién ocupa el centro, quién queda en los márgenes, qué figuras se miran y cuáles se evitan.
¿Qué revela esta técnica?
Lo que emerge al construir esta representación suele ser revelador. Porque cuando lo ponemos en el espacio, aquello que "sabíamos" de forma difusa adquiere una concreción nueva. De repente podemos ver:
- El rol que hemos ocupado en el sistema (el responsable, el chivo expiatorio, el cuidador, el mediador…).
- Las alianzas y las distancias que existen dentro de la familia.
- Los vínculos que generan tensión o los que han sido fuente de seguridad.
- La posición que ocupan las generaciones anteriores y cómo influyen en el presente.
Y lo más importante: podemos preguntarnos si ese lugar que hemos ocupado desde pequeños/as es el que queremos seguir ocupando.
Del sistema heredado al cambio posible
Nadie elige la familia en la que nace ni el rol que va adquiriendo. Con frecuencia, esos roles se aprenden en la infancia de forma inconsciente y se repiten después en otras relaciones: con la pareja, con los amigos y con los compañeros de trabajo. Tomar consciencia de esa dinámica es el primer paso para poder cambiarla.
La terapia sistémica no busca culpar a nadie; busca comprender el sistema para que la persona pueda situarse en él de una manera diferente, más libre y más coherente con quien es hoy.
¿Qué ocurre en la consulta?
En sesión, después de construir la representación, trabajamos juntos/as la emoción que surge al mirarla. A veces aparece tristeza, otras veces rabia, o una comprensión nueva que alivia. También podemos explorar cómo nos gustaría que fuera ese mapa si pudiéramos reorganizarlo: qué cambiaría si moviéramos algunas figuras, o incluso si nuestra propia figura fuera diferente.
Este proceso, que puede sonar casi como un juego, toca capas muy profundas. Y precisamente porque no son solo palabras, sino imagen y espacio, llega a lugares que el relato verbal a veces no alcanza. Puedes venir a trabajarlo en mi consulta en La Sagrera, Barcelona, o a través de terapia online.
¿Sientes que los roles de tu familia de origen siguen teniendo un impacto en tu vida que no logras comprender del todo?
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