El miedo que vemos no siempre es el miedo principal. Detrás del miedo a hablar en público puede haber miedo al ridículo, y detrás del ridículo, miedo al rechazo, y detrás del rechazo, un miedo más antiguo y más silencioso: el miedo a no ser amado/a. Los miedos tienen capas. Y cuando solo trabajamos la capa de arriba, el alivio es temporal.
La imagen de las muñecas rusas
Una de las formas más visuales e intuitivas de trabajar la exploración de los miedos en consulta es la que llamo "profundizar en las capas del miedo", y que a menudo represento con la imagen de las muñecas rusas o matrioshkas.
Cada muñeca que abrimos revela otra más pequeña en su interior. El miedo que traemos a consulta —ese miedo "nombrable"— es la muñeca de fuera. Dentro hay otro miedo más antiguo, más escondido, que quizás nunca ha sido reconocido ni atendido. Y dentro de ese, a veces, hay otro más.
El trabajo terapéutico consiste en ir abriendo esas capas, con cuidado y sin prisa, para que los miedos más profundos puedan salir a la luz y recibir la atención que necesitan.
¿Por qué es importante llegar a los miedos profundos?
Porque son ellos los que dirigen, aunque no lo parezca. Podemos trabajar mucho sobre el miedo a volar, pero si debajo hay un miedo a la muerte que nunca hemos mirado de frente, el trabajo quedará siempre incompleto. Podemos gestionar la ansiedad social, pero si en el fondo hay un miedo al abandono que viene de muy atrás, volverá a aparecer en formas distintas.
Los miedos profundos son más difíciles de nombrar porque, a menudo, ni siquiera somos conscientes de que están ahí. Se camuflan, se disfrazan y se manifiestan como reacciones "desproporcionadas" que no entendemos. La indagación en capas nos ayuda a encontrarlos.
Cómo se trabaja en consulta
El proceso comienza siempre por el miedo que la persona trae, el que puede nombrar. A partir de ahí, mediante preguntas específicas, vamos explorando qué hay debajo:
- Si ese miedo se hiciera realidad, ¿qué sería lo peor de eso?
- ¿Qué dice eso de ti o de tu lugar en el mundo?
- ¿Cuándo fue la primera vez que sentiste algo parecido a esto?
- ¿Hay alguna parte de ti que ya conoce este miedo desde hace mucho tiempo?
Cada respuesta abre una puerta nueva. Y al llegar a las capas más profundas, algo cambia: la persona siente que, por fin, está tocando lo que de verdad le pesa. No la superficie, sino lo profundo.
Atender el miedo, no solo gestionarlo
Hay una diferencia importante entre gestionar el miedo y atenderlo. Gestionar es aprender a convivir con él, a no dejar que te paralice. Atender es ir a su raíz, entender de dónde viene, darle lo que necesita para que, con el tiempo, pueda integrarse y dejar de tener tanto peso.
El objetivo no es no tener miedo. El objetivo es que el miedo deje de decidir por ti. Que puedas reconocerlo, escucharlo y, desde ahí, elegir.
¿Qué necesitas para hacer este trabajo?
Este tipo de exploración requiere un espacio de confianza y seguridad. Ir a las capas profundas del miedo puede ser un proceso emocionalmente intenso, y por eso es importante hacerlo acompañado/a, con alguien que pueda sostenerte mientras abres cada muñeca.
En mi consulta en Barcelona, ya sea de forma presencial o en terapia online, acompaño este proceso con cuidado y con el ritmo que cada persona necesita.
¿Hay miedos que llevan demasiado tiempo dirigiendo tu vida sin que hayas podido mirarlos de frente?
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